Tuesday, November 16, 2010

Don Juan

Con frecuencia era tan intelectual que yo, en cuanto mujer, me sentía aniquilada. Otras veces, por el contrario, se mostraba tan salvaje y apasionado, tan atrayente, que casi me hacía temblar. En ciertas ocasiones yo era como una extraña para él, en otras se me entregaba del todo, pero en seguida, cuando le rodeaba con mis brazos, todo su abandono desaparecía como por ensalmo y yo no abrazaba más que a una nube.

Cordelia, sobre Don Juan en Diario de un seductor, Soren Kierkegaard, Ed. Guadarrama, Madrid, 1976, pp.190-1